El Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Alicante (COEA) ha explicado que las irritaciones y las lesiones bucales son protuberancias, manchas o llagas en la boca, los labios o la lengua.

Según la organización, si bien existen muchos tipos de llagas y trastornos bucales, entre los más comunes se encuentran las aftas, el herpes labial, la leucoplasia y la candidiasis.

Las llagas, las irritaciones y las lesiones bucales son dolorosas, antiestéticas, y pueden interferir con la alimentación y el habla. Cualquier llaga bucal que persista durante una semana o más debe ser examinada por un dentista. Quizá recomiende una biopsia (extracción de tejido para análisis), que usualmente permite determinar la causa y descartar enfermedades serias como el cáncer y el SIDA.

Los siguientes signos pueden indicar una llaga o una lesión bucal:

  • Las aftas son pequeñas protuberancias blancas o llagas rodeadas por una zona enrojecida. Si bien las aftas no son contagiosas, se las suele confundir con el herpes labial, causado por el virus del herpes. Quizá sea útil recordar que las aftas aparecen dentro de la boca, mientras que el herpes labial usualmente lo hace fuera de ella. Las aftas pueden repetirse y ser menores (pequeñas), mayores (grandes) o herpetiformes (múltiples, en grupos o en racimos). Las aftas son afecciones comunes y suelen reaparecer. Si bien no se conoce la causa exacta de las mismas, algunos expertos creen que pueden verse involucrados problemas del sistema inmunológico, bacterias o virus. Factores como el estrés, los traumas, las alergias, el tabaquismo, la deficiencia de hierro u otras vitaminas y la herencia también contribuyen a que una persona sea más propensa a padecer aftas.
  • El herpes labial, también llamado ampollas de fiebre o herpes simplex, es un grupo de ampollas que aparece alrededor de los labios y a veces debajo de la nariz o en el mentón. El herpes labial, por lo general, es causado por un tipo de virus herpes y es muy contagioso. La primera infección suele ocurrir en niños, a veces sin síntomas, y puede confundirse con un resfriado o una gripe. Una vez que la persona se ha infectado, el virus permanece en el cuerpo, provocando ataques recurrentes ocasionalmente. En algunas personas, sin embargo, el virus permanece inactivo.
  • La leucoplasia tiene el aspecto de una placa blanquecina y espesa en el interior de la mejilla, las encías o la lengua. Se la suele relacionar con el hábito de fumar y mascar tabaco, si bien otras causas pueden ser las prótesis dentales mal ajustadas, los dientes rotos y el morderse la propia mejilla. Puesto que un 5% de los casos de leucoplasia se convierte en cáncer, el dentista realizará una biopsia. La leucoplasia suele curarse al dejar el tabaco.
  • La candidiasis es una infección micótica causada por el candida albicans (un hongo). Se la reconoce por las placas de color amarillento cremoso o rojizo que aparecen en las superficies húmedas de la boca. Los tejidos que se encuentran debajo de la placa pueden doler. La infección micótica bucal ocurre con mayor frecuencia en aquellos que utilizan prótesis dentales, los recién nacidos, las personas debilitadas por una enfermedad y las personas cuyo sistema inmunológico no funciona correctamente. Aquellos que padecen boca seca, que están tomando o que acaban de finalizar un tratamiento con antibióticos también son susceptibles a ella.

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