Las aftas bucales, también conocidas como llagas o úlceras aftosas, son lesiones pequeñas, redondeadas y dolorosas que aparecen en la mucosa oral. Aunque suelen ser inofensivas y desaparecen solas en pocos días, su presencia puede generar molestias al hablar, comer o cepillarse los dientes. Comprender sus causas y saber cómo aliviarlas es clave para poder aliviar el dolor.
¿Cuáles son las causas más frecuentes?
Las aftas no son contagiosas y su origen suele ser multifactorial. Algunas de las causas más comunes incluyen:
- Microtraumatismos: mordeduras accidentales, uso de ortodoncia o prótesis mal ajustadas.
- Estrés o ansiedad: se ha observado una mayor incidencia en periodos de tensión.
- Cambios hormonales: especialmente en mujeres durante el ciclo menstrual.
- Déficits nutricionales: falta de hierro, vitamina B12 o ácido fólico.
- Algunas enfermedades sistémicas o trastornos inmunológicos.
- Mala higiene bucodental: está suele ser la causa principal de la aparición de aftas.
¿Cómo curar o aliviar las aftas?
En la mayoría de los casos, las aftas se resuelven espontáneamente en un plazo de 7 a 14 días. Sin embargo, existen medidas que pueden ayudar a aliviar las molestias y acelerar la cicatrización. Para ello debemos evitar alimentos irritantes (picantes, ácidos, duros) y mantener una correcta higiene bucal con cepillos suaves.
Además, aplicar geles o colutorios con principios activos como clorhexidina o ácido hialurónico de venta libre en farmacias puede ser de gran ayuda. Si las aftas son muy grandes, frecuentes, no cicatrizan en dos semanas o se acompañan de fiebre o malestar general, es recomendable acudir a una revisión con el odontólogo.
Prevención y consejos finales
Aunque no siempre se pueden evitar, adoptar hábitos saludables ayuda a reducir la frecuencia de aparición:
- Seguir una dieta equilibrada rica en vitaminas y minerales.
- Gestionar el estrés con técnicas de relajación.
- Usar productos de higiene bucal adecuados a tu caso.
- Acudir a revisiones periódicas con el dentista.
Las aftas pueden parecer un problema menor, pero su impacto en la calidad de vida puede ser significativo. Ante cualquier duda o si las molestias persisten, no dudes en consultar con tu dentista de confianza.





