En sus primeras acciones contra nuestros dientes, la caries destruye el esmalte.

Con el camino libre, tras esta primera desmineralización de la capa externa de la pieza, la infección va al interior y ataca a la dentina, alcanzando la pulpa dentaria o tejido interior del diente, produciendo su inflamación (pulpitis), y posterior necrosis (muerte pulpar).

En esta primera etapa, cuando la caries sólo afecta al esmalte, no hay dolor. Pero si no es tratada y la lesión se extiende, al llegar al tejido interior del diente habrá dolor al consumir dulces, o tomar algo frío o caliente.

A medida que la infección progresa, y pasa a los tejidos blandos más internos, al nervio, se forma pus como consecuencia de la infección y aparece el doloroso flemón.

Esta es la razón principal por la que hay que detectar la caries a tiempo, porque de lo contrario, si el diente no es tratado, puede ocasionar una la inflamación del área que rodea el extremo de la raíz, produciéndose trastornos más graves, como periodontitis apical, absceso dental, angina de Ludwig o felón gangrenoso, entre otros.

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