
Elegir entre un cepillo eléctrico o uno manual es una duda habitual. Los eléctricos han ganado mucha popularidad y ofrecen funciones que facilitan el cepillado, pero esto no significa que utilizar un cepillo manual sea insuficiente. De hecho, los dos pueden mantener los dientes correctamente limpios si se utilizan con una buena técnica y durante el tiempo adecuado.
Entonces, ¿cuál es mejor? La respuesta depende en buena medida de cómo nos cepillemos, aunque existen algunas diferencias que merece la pena conocer.
¿Limpia mejor un cepillo eléctrico?
La evidencia disponible indica que los cepillos eléctricos pueden conseguir una reducción algo mayor de la placa y de la gingivitis que los manuales. Una revisión sistemática de Cochrane encontró beneficios a corto y largo plazo en la reducción de placa e inflamación gingival, aunque los propios investigadores señalaron que la importancia clínica de estas diferencias no siempre está clara.
Una de las principales ventajas del cepillo eléctrico es que realiza automáticamente parte del movimiento necesario para limpiar los dientes. De esta manera, el usuario debe concentrarse principalmente en colocar correctamente el cabezal y recorrer todas las superficies dentales.
Además, muchos modelos incorporan temporizadores que ayudan a mantener el cepillado durante aproximadamente dos minutos. Algunos cuentan también con sensores de presión, útiles para detectar cuándo estamos ejerciendo demasiada fuerza sobre dientes y encías.
Los cepillos eléctricos pueden resultar especialmente cómodos para personas con dificultades de movilidad o destreza manual. También pueden facilitar el cepillado en determinadas situaciones, por ejemplo, cuando se llevan aparatos de ortodoncia. La American Dental Association señala precisamente que algunas personas con problemas de destreza, niños o pacientes con aparatos dentales pueden encontrar más sencillo utilizar un cepillo eléctrico.
Esto no quiere decir que simplemente por comprar un cepillo eléctrico vayamos a tener una mejor higiene bucodental. Es necesario utilizarlo correctamente, limpiar todas las zonas de la boca y mantener una rutina constante.
¿Y si prefiero utilizar un cepillo manual?
El cepillo de dientes manual sigue siendo una opción perfectamente válida. Tanto la ADA como el NHS consideran que los cepillos manuales y eléctricos pueden ser eficaces para eliminar la placa cuando se utilizan correctamente.
La principal diferencia es que, con un cepillo manual, la persona controla completamente los movimientos, la velocidad y la presión. Por este motivo, prestar atención a la técnica resulta especialmente importante.
Independientemente del tipo elegido, se recomienda cepillarse los dientes dos veces al día durante aproximadamente dos minutos utilizando una pasta dental con flúor. También conviene utilizar un cepillo de cerdas suaves y sustituirlo, o cambiar el cabezal en el caso de los eléctricos, cuando las cerdas estén deterioradas. La ADA recomienda renovarlo aproximadamente cada tres o cuatro meses, o antes si las cerdas aparecen desgastadas.
Por tanto, no es obligatorio utilizar un cepillo eléctrico para tener una buena higiene dental. Una persona que emplee correctamente un cepillo manual puede conseguir una limpieza eficaz. El eléctrico, sin embargo, puede facilitar el proceso y ayudar a determinadas personas a mantener una técnica más constante.
Lo más importante no es únicamente decidir entre eléctrico o manual, sino cepillarse correctamente todos los días y no olvidar ninguna zona de la boca. Ante dudas sobre qué tipo de cepillo es más adecuado en cada caso, el dentista puede recomendar la opción más apropiada según el estado de dientes y encías.




