embarazo dentista

Los cambios hormonales y físicos que suceden durante el embarazo inciden de forma negativa en la salud bucodental de la mujer, lo que provoca la aparición de problemas que jamás se habían padecido.

El Estudio de Salud Bucodental 2020 de Sanitas arrojó que más del 85% de las embarazadas afirma que su salud oral estuvo afectada con la gestación.

Y una de esas enfermedades es la caries, que viene siendo la más común, igual que la gingivitis.

De allí es que surgen muchas preguntas, porque al aparecer, ¿es posible tratarlas durante el embarazo?

Es falso que durante la gestación el feto roba el calcio de la madre para su desarrollo, por lo menos no está confirmado científicamente.

Y que los cambios también van en la composición de la saliva durante el embarazo y la lactancia, así como los ácidos del estómago cuando hay reflujo gástrico y vómitos, elevan el riesgo de erosiones dentales y caries.

La ‘Guía de Salud Oral y Embarazo’, publicada por el Consejo General de Dentistas de España, la Fundación Dental Española y la Federación de Asociaciones de Matronas de España, advierte que solo entre el 10-15% de mujeres consulta a su dentista durante el embarazo, y entre las principales causas está la falta de cultura/educación dental.

Lo cierto es que al sufrir algún síntoma, la embarazada debe acudir al dentista, pues las consecuencias de la demora del abordaje terapéutico de una infección activa conllevan mayor riesgo que el propio tratamiento.

Lo aconsejable es que, si no ocurre nada en la boca de la gestante, no sea sino hasta el segundo trimestre, que es más idóneo para someterse a cualquier tratamiento dental, incluidos los empastes.

Ahora, si la caries se detecta en el tercer trimestre, de nuevo tendrá que ser el odontólogo quien valore si tratarla en ese momento o esperar a que la mujer dé a luz.

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