sedacion

Un tratamiento odontológico requiere en la mayoría de los casos de sedación, la cual se consigue de diferentes formas, como por ejemplo a modo de gas, con el óxido nitroso, conocido comúnmente con el nombre de “gas de la risa” u otras formas como pastillas o líquido.

También se pueden utilizar medicamentos por vía intravenosa o sea de forma inyectable y en cuanto a los niños, algunos sedantes pueden venir en forma de spray nasal. Su dentista puede brindarle diferentes niveles de sedación, ya que van a depender de factores tales como:

-Nivel individual de ansiedad

-En función del tipo de tratamiento que necesita

El profesional considera niveles profundos de sedación puntualmente para los procedimientos complejos o en el caso de pacientes muy ansiosos, lo que debemos saber es que un dentista que prescribe sedación debe estar entrenado para cuidar a un paciente en función de su condición individual

Estos son los principales tipos de sedación:

Ansiolisis (sedación muy ligera): esta sedación por lo general se lleva a cabo con óxido nitroso o una pastilla que se debe tomar antes del procedimiento y brinda una sensación de liberación de preocupaciones, a tal punto que no se suele recordar el procedimiento.

Sedación consciente (sedación media): Esta sedación también se induce con uso de óxido nitroso o drogas intravenosas, pudiendo producir en ciertos casos un reflejo nauseoso.

Sedación profunda: este tipo de sedación lleva a un estado semi consciente, pero más cerca de inconsciente en el que se experimenta una pérdida parcial de su reflejo nauseoso, pero se es capaz de mantener la vía aérea abierta para respirar.

Anestesia general: en este caso se accede al estado de inconsciencia y no se puede mantener abiertas las vías respiratorias durante la respiración, por ello se debe colocar por lo general un tubo en la garganta para asistir el proceso respiratorio.

Imagen: MF

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