El Uso prolongado del chupete altera desarrollo dental
El Uso prolongado del chupete altera desarrollo dental

El chupete forma parte del día a día de muchos bebés. Puede ser un gran aliado para calmar, conciliar el sueño y reducir el estrés en los primeros meses de vida. De hecho, existen estudios que reconocen que su uso durante el primer año puede incluso asociarse a una reducción del riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante.

Sin embargo, cuando su uso se prolonga más allá de los primeros años, pueden aparecer alteraciones en el desarrollo bucodental. La clave no es demonizar el chupete, sino entender cuándo y cómo puede afectar a la dentadura.

¿Cómo influye el chupete en el desarrollo de la boca?

Durante los primeros años, los huesos maxilares están en pleno crecimiento. Son estructuras maleables y en formación, lo que significa que fuerzas repetidas, pueden modificar su desarrollo. El uso prolongado del chupete (especialmente más allá de los 2-3 años) se asocia con:

  • Mordida abierta anterior (los dientes superiores e inferiores no contactan al cerrar la boca).

  • Mordida cruzada posterior (los dientes superiores muerden por dentro de los inferiores).

  • Aumento del resalte (los incisivos superiores quedan más adelantados).

  • Alteraciones en la posición de la lengua y en la deglución.

Estos cambios se producen porque el chupete ejerce una presión constante sobre los incisivos y el paladar, influyendo en la forma del arco dental.

¿Todos los niños que usan chupete tendrán problemas?

No necesariamente. La evidencia científica indica que el riesgo depende de tres factores fundamentales:

  • Duración del hábito

  • Frecuencia diaria de uso

  • Intensidad de la succión

Cuando el chupete se retira antes de los 2-3 años, muchas de las alteraciones iniciales pueden corregirse de manera espontánea gracias al crecimiento natural del niño. En cambio, si el hábito persiste durante más tiempo, es más probable que las maloclusiones se consoliden y requieran tratamiento posterior, como ortodoncia interceptiva.

¿Cuándo y cómo retirarlo?

Organismos como la Asociación Española de Odontopediatría recomiendan abandonar el chupete alrededor de los 24 meses, y preferiblemente antes de los 36 meses.

Algunas recomendaciones útiles son:

  • Reducir su uso de forma progresiva.

  • Limitarlo únicamente al momento de dormir.

  • Evitar mojarlo en sustancias azucaradas.

  • Sustituir el hábito por rutinas de calma alternativas.

La importancia de la revisión odontológica temprana

La primera visita al dentista debería realizarse antes del primer año de vida. Esto permite detectar precozmente alteraciones en el crecimiento maxilar y orientar a los padres sobre hábitos saludables.

En la práctica clínica, cuando detectamos signos iniciales de maloclusión, podemos valorar tratamientos de odontopediatría u opciones de ortodoncia interceptiva, siempre adaptadas al momento evolutivo del niño.

El chupete no es perjudicial por sí mismo. Puede ser útil en los primeros meses de vida, pero su uso prolongado sí puede influir en la alineación dental y en el desarrollo óseo.

La información y el acompañamiento profesional permiten tomar decisiones con tranquilidad, priorizando siempre la salud y el bienestar del niño. Porque una sonrisa sana empieza desde los primeros años.