A lo largo de nuestra vida es normal sufrir diferentes golpes en la dentadura según en que momento se reciba el golpe y en donde.

En la infancia es algo muy común recibir un golpe en la boca, ya sea por caerse de la bicicleta, un golpe jugando con otros niños, un balonazo, etc. En estos casos puede salir dañado el tejido del diente, algo que no es tan preocupante al ser un diente de leche, lo que hay que vigilar es no tenga daños el diente definitivo.

Hay dos casos que debemos tener en cuenta, si no hay fractura debemos acudir al odontólogo de todas formas, ya que puede haberse dañado la pulpa y con el paso de los días el diente irá cogiendo un tono marrón. Si hay fractura se debe guardar el trozo de diente roto en saliva o leche e ir al dentista lo antes posible para su reparación.

Cuando se es adulto el mayor cambio se produce en que los impactos son en los dientes definitivos por lo que se debe tener un mayor cuidado, además el efecto psicológico es mayor ya que es más duro emocionalmente tener la falta de un diente o de un trozo de diente.

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