Cepillarse los dientes es importante para tener una higiene bucodental adecuada, pero no es suficiente. Esta acción debe completarse con otras que aportarán mayor limpieza y seguridad.
Desde hace millones de años los humanos se preocupan por tener sus dientes limpios y cada cultura asumió prácticas que parecían correctas en su momento.
Pero hoy, el mercado está lleno de productos que ayudan a una limpieza bucodental perfecta y adecuada para casos particulares. Pero, estos productos deben ser usados bajo vigilancia de un dentista.
El primer consejo es tener un adecuado cepillo y correcta técnica. El cepillo debe ser de corte recto, cerdas suaves y preferiblemente un cabezal pequeño. Debe usarse correctamente, en un ángulo de 45 grados entre el diente y la encía, con suavidad, casi una vibración. La frecuencia debe ser tres veces al día, luego de cada comida.
Si se le está enseñando a un niño, lo ideal es hacer círculos sobre los dientes.
No puede olvidarse la lengua. Cepillar la lengua al final del proceso es ideal, si no se tiene un limpialenguas a mano. Una práctica en esta época de Covid-19.
La seda dental, que gusta a pocos, también es necesaria. Es la única forma de limpiar el espacio estrecho que está entre los dientes, aunque se pueden usar los cepillos interdentales.





