Infecciones orales

Las infecciones orales crónicas derivadas de la enfermedad periodontal, en presencia del patógeno conocido como “Porphyromonas gingivalis”, no sólo causa inflamación de las encías que conduce a la pérdida de dientes, sino también se relaciona con un mayor riesgo de aterosclerosis.

Un nuevo estudio ha revelado cómo el patógeno mencionado evade el sistema inmune y de esta forma induce a la inflamación que se extiende más allá de la cavidad oral. Investigadores de las universidades de Boston, (EE.UU.) y de la escuela de odontología de Washington, se centraron en el papel de un lípido específico, contenido en la superficie externa de P. gingivalis, que recibe el nombre de “lípido A” y que interactúa con un regulador clave del sistema inmunológico del huésped llamado TLR4.

Al igual que otras bacterias gram-negativas, la P. gingivalis tiene una capa externa que consiste en azúcares y lípidos, pudiendo producir una serie de diferentes versiones del lípido A. Los investigadores a través del estudio querían aclarar cómo éstos modifican la respuesta inmune y contribuyen a la capacidad del patógeno para sobrevivir y causar inflamación, tanto a nivel local, que resulta en la pérdida de hueso oral, como sistémica en los vasos sanguíneos distantes.

Los investigadores concluyen que la «P. gingivalis”, es capaz de modificar su estructura de lípido A, con el fin de evadir las defensas del huésped y establecer una infección crónica que conduce a la inflamación sistémica de bajo grado persistente.

Así y de forma exclusiva entre los patógenos gram-negativos, la P. gingivalis evade al regulador del sistema inmune (TLR4), brindando como resultado la inmunidad del huésped en la progresión de la inflamación que se extiende a sitios más lejanos del lugar de origen mediante el acceso al sistema vascular.

Imagen: MF

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