Se llama quiste a una formación con forma de saco o bolsa que se forma debajo de la piel o en los huesos y está revestido con tejido epitelial, pudiendo estar vacío o contener líquidos, sin ser canceroso.

El tejido que conforma un quiste oral se encuentra en las capas superficiales, tales como la piel y la mucosa de la boca, pudiendo estar formado por células epiteliales que se mueven en las capas más profundas del cuerpo y comienzan a multiplicarse.

Los quistes orales pueden ubicarse tanto en la cabeza como en el cuello, en el hueso de la mandíbula o en los tejidos blandos, tales como las glándulas salivales o la piel dentro de la boca, existiendo muchos tipos.

A veces, un quiste en la mandíbula está revestido por un epitelio que normalmente interviene en la formación de dientes, recibiendo el nombre de “quiste odontogénico”. Este tipo de quiste mandibular puede crecer lo suficiente como para mover los dientes y causar problemas con la mordida.

Un quiste odontogénico grande también puede debilitar la mandíbula debido a que el quiste remplaza el tejido óseo duro, lo cual hace que la mandíbula se encuentre más propensa a quebrarse, pudiendo también inflamarse, infectarse y ser muy doloroso.

Un tipo de quiste odontogénico, llamado “queratoquiste odontogénico”, tiende a crecer muy rápido y es difícil de tratar, siendo común en personas que padecen una enfermedad hereditaria llamada síndrome de Gorlin, condición que puede predisponer a la formación de este tipo de quiste.

El quiste más común que se encuentra en la boca es el “quiste periodontal apical”, que se desarrolla como resultado de una infección en la pulpa del diente o en el nervio, siendo una infección generalmente causada por la descomposición.

Imagen: MF

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