La oclusión normal es la que se encuentra en armonía con las diferentes partes del sistema masticatorio y con el sistema neuromuscular.

La oclusión normal no implica que tengamos que referirnos a una disposición anatómica perfecta ni mucho menos, tampoco la correcta oclusión es la que se refiere al contacto de cúspides superiores sabre las fosas de los inferiores.

Los dientes causan una interferencia en el acto de ocluir, chocando de manera prematura lo que causa que el maxilar obligue a efectuar un movimiento que lo separa de su trayectoria normal. Los músculos de la boca tratan de establecer una correcta trayectoria que les permite llegar a la posición de cierre evitando el contacto que causa la interferencia para el movimiento correcto.

Mediante un mecanismo neuromusculares evita de forma automática el punto que causa la interferencia y así la mandíbula ve correctamente a la posición final mediante una trayectoria más compleja. De esta forma los dientes que producían interferencia no están sometidos a la presión masticatoria más intensa, y la posibilidad de provocar dolor.

Los tejidos de sostén y de protección del diente cuentan con mecanismos sensoriales muy complejos y difíciles de explicar, estos se denominan propioceptivos, son los que permiten regular la potencia de los músculos para que cuando cerramos la boca lo hagamos de manera armoniosa y sin causar daños en las estructuras del periodonto.

Foto | Flickr

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