Chupetes, lo bueno y lo malo

El chupete representa uno de los hábitos más difíciles de romper en un niño y una tarea más difícil aun para sus padres, pero casi es inevitable atravesar por esta situación, que tiene sus pros y sus contras.

A través de décadas se ha mantenido un gran debate sobre el uso de chupetes, sin embargo se puede asegurar que no hay pruebas fehacientes que demuestren exactamente sus efectos, según un estudio publicado en la revista de Odontología General.

Por lo general la creencia popular envuelve a los chupetes en un halo negativo para el desarrollo del bebé, sin embargo existen algunos efectos positivos que se pueden destacar, dicen los especialistas de la Junta Americana de Odontología Pediátrica.

Un rasgo positivo de los chupetes es que representan una ayuda para reducir la incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante, ya que los bebés que lo utilizan, se ha evaluado que no duermen tan profundamente como los que duermen sin un chupete. Además los chupetes proporcionan una fuente de consuelo para los niños, cuando son destetados.

Pero también el chupete tiene su lado negativo que los padres deben tener muy en cuenta en lo que respecta a la salud bucal de su hijo, cuando se extiende el uso del chupete más allá de los 2 años de edad, ya que hasta ese momento, cualquier problema de alineación dental o el desarrollo del hueso, generalmente puede corregirse dentro de un período de 6 meses después de haber dejado el habito.

Por lo tanto el uso prolongado del chupete, así como el hábito de chuparse el dedo, puede motivar problemas orales, en lo que respecta a la alineación de los dientes y los cambios en la zona del paladar superior.

También se deberá tener muy en cuenta que existe una asociación entre el uso del chupete y la otitis media, o sea las infecciones agudas del oído.

Imagen: MF

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