fluor

El flúor es el principal elemento contra la caries desde que somos niños, protege los dientes al entrar en contacto con la hidroxiapatita del esmalte. Inhibe la desmineralización de las piezas dentales, favorece su remineralización y las hace más fuertes y resistentes.

Algunos alimentos aportan flúor de forma natural, como la fruta, el trigo, el arroz, el pescado azul y las espinacas, aunque la cantidad es muy pequeña.

En algunas localidades  las autoridades han optado por fluorizar el agua como método de prevención de la caries, pero la manera más sencilla de lograr un aporte adecuado para nuestros dientes es utilizando dentífricos y enjuagues que lo contengan.

Sí existen medicamentos y suplementos que aportan flúor, pero hay que ser cuidadosos y no deben utilizarse sin prescripción médica, ya que están indicados para personas que tienen un déficit de este mineral a raíz de alguna dolencia o situación excepcional.

¿Cuánto flúor requiere el organismo? Esto varía según la edad y es vital estar conscientes de las cantidades que los niños consumen. El dentífrico infantil, por ejemplo, tiene menos que el que está diseñado para adultos.

A partir de los seis años, el pequeño puede incorporar a su rutina un enjuague bucal que contenga flúor, siempre y cuando controle el reflejo de la deglución, para evitar tragárselo.

Entre los beneficios de flúor está la prevención de la caries dental y retrasa su avance; además: fortalece y remineraliza el esmalte, y reduce la desmineralización.

El uso habitual de pastas dentífricas con flúor ayuda a remineralizar el esmalte y a reforzar su estructura. Es importante cepillarse, al menos, dos veces al día con este tipo de pasta de dientes y también es aconsejable utilizar un enjuague bucal que contenga flúor.

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