_morderse_las_unas

El mal hábito de morderte las uñas (onicofagia) no solo es poco elegante, sino que puede causarte, en un futuro cercano, problemas de salud bucodental.

La costumbre, que generalmente aparece en la infancia y persiste debido a la ansiedad y el estrés, se vuelve automática con los años y es más difícil dejarla.

Pero, más allá de la estética de las manos, este hábito puede provocar problemas en los dientes y las encías. En este artículo te explicamos cuáles son esas enfermedades.

Con el movimiento de mordida, los dientes se golpean constantemente entre sí, desgastando el esmalte dental y provocando sensibilidad extrema. Cuando se muerden las uñas también hay un apretar de los dientes, que también puede causar dolor facial y dolor de cabeza.

Esta costumbre también puedes romper o astillar los dientes frontales. Se conocen casos extremos en los que se han perdido piezas dentales.

Las encías también se ven afectadas porque los bordes filosos y lo picos de las uñas chocan contra la mucosa y inflamando o provocando gingivitis.

En el caso de las personas que tienen brackets, que deben cuidar más sus dientes y evitar presionar la mandíbula, morderse las uñas es mucho más peligroso. Igual en los casos de tratamientos como carillas dentales, restauraciones de composite o implantes.

Y llevarse los dedos a la boca también lleva consigo transportar una cantidad altísima de bacterias nuevas y muchos gérmenes que permanecen a pesar de lavarse las manos con regularidad. En estos casos pueden aparecer infecciones bacterianas, como las aftas.

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