Los abscesos dentales son de cuidado. Algunos de ellos no son tan benignos como se cree y pueden llegar a representar graves problemas para quien los padece. Por ello, al sospechar la existencia de alguno, lo mejor es acudir a un dentista.

“Es una colección de bacterias y pus”, dijo el presidente del Collegi Oficial d’Odontòlegs i Estomatòlegs de Cataluña (COEC), Antoni Gómez, en una entrevista que le hizo Infosalus, la división de la agencia Europa Press. Recordó que su origen es infeccioso.

Desde su conocimiento en la materia, Gómez destacó que hay dos tipos de abscesos: los de origen dental, del nervio, y los de origen periodontal, es decir, en las encías. “A partir de aquí pueden ser más o menos graves o de más o menos tamaño”, puntualizó, según la nota de la que se hicieron eco varios medios especializados.

Ni uno ni otro son de confiar, así que ambos hay que tratarlos, pues de lo contrario puede haber una cronificación de ese absceso”.

“Normalmente, la propia fisiología humana ya tiene una pequeña solución, que es hacer fístulas, el típico granito de pus que es por dónde drena el absceso”, recalcó Gómez. Pero habrá que tomar en cuenta que si la fístula se obstruye el pus se acumula y resulta un flemón.

Según la zona donde aparezca el absceso puede tener graves complicaciones y si no se atiende llegaría causar la muerte si se convierte en una bacteriemia, que es la entrada de bacterias en la sangre, alertó el presidente del COEC.

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