El cáncer oral es una de las enfermedades que puede detectarse en su inicio, mediante un autoexamen o en la consulta con el odontólogo. De allí la importancia de ir al dentista dos veces por año.

Las personas pueden hacerse un examen para descartar la enfermedad, cuando terminan de cepillarse los dientes.

Un ejercicio sencillo es sacar la lengua hacia adelante y mirarse los lados de la lengua para ver que no tenga ninguna llaga, porque generalmente la forma en que se presenta el cáncer es como una placa blanca que no se remueve o como una llaga o una úlcera que no sana.

Pero hay más señales. Según el Colegio Americano de Prostodoncistas, las manifestaciones del cáncer bucal pueden incluir:

-Adormecimiento de la lengua o dificultad para mover la lengua.

-Dificultad para masticar o tragar los alimentos.

-Dolor en la boca y dientes flojos.

-Hinchazón de la mandíbula o tumores en la boca.

-Mancha blanca o roja en la mucosa.

-Ulcera en la boca que no cicatriza.

Este autoexamen es solo el inicio si alguna de esas señales aparece en la boca. Lo prudente es acudir de inmediato a un odontólogo y derivar con el especialista adecuado ya que el cáncer bucal es tratable y hay mejor pronóstico cuando se diagnostica en etapas iniciales.

Lo principal es que las personas no se asusten al escuchar la palabra biopsia cuando lleguen con un especialista, ya que biopsia es simplemente el estudio del tejido para ver que está sucediendo y ver si la persona necesita otro tipo de atención.

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