Se ha descubierto que uno de los antepasados del Homo Sapiens, el Australopithecus, se alimentaba de semillas, tubérculos y frutos como las nueces. Hay que destacar que por ejemplo las nueces las comían con cáscara, lo que demuestra la gran fuerza de mordida que tenían estos seres.

Además en los estudios realizados en ningún momento salen dañados los dientes, lo que demuestra que comer alimentos duros no tiene porqué dañar los dientes y que nuestros antepasados poseían una gran capacidad de mordida.

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