Las razones por las que los niños les temen a los odontólogos son varias: han escuchado conversaciones de adultos sobre tratamientos, las herramientas que usa en el consultorio, la posibilidad de que dolerá.

Pero hay maneras de contrarrestar este sentimiento de aversión de los niños hacia el dentista. Una es que el niño se acostumbre a ver al profesional regularmente, desde que es un bebé. Cuando crezca, será normal para él.

El niño ve en el dentista momentos de terror y dolor, pero generalmente en la realidad no ocurre nada de eso. Esta percepción negativa, también fomentada por las caricaturas, la televisión y el cine, puede virarse a favor del dentista.

¿Cómo tener una mejor imagen? La tarea del dentista es primero explicar al niño lo que hacen los “intimidantes” instrumentos de trabajo, comenzando por el taladro, que por el sonido y la forma que tiene puede aplicar dolor, cuando eso no ocurre.

Los padres también tienen responsabilidades en este proceso. No ser habituales en el consultorio odontológico y hablar de lo mal que lo pasaron afecta a los niños.

No se trata de mentir o engañar a los niños, sino de explicarles que no todas las visitas al dentista son dolorosas, y que si van periódicamente a consulta, probablemente no tendrán pasar por estos procedimientos más complicados.

Jugar al dentista, reforzando los elementos positivos de una visita al consultorio, será ideal para cuando el niño vaya en realidad a su revisión, que debe ser frecuente y tranquila.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

*