Desde hace varios años hasta la fecha de hoy son muchas las cadenas dentales que, después de un escándalo, se descubrió que los propietarios eran personas que ya habían tenido diferentes problemas en el pasado y que sus actos no son sorprendentes si se conoce que hicieron con anterioridad.

Casos como i-Dental, donde el propietario huyó al Reino Unido antes de declarar la banca rota y dejar a miles de empleados y pacientes completamente desamparados. Un caso más actual es el de Dentix, la empresa declara un concurso de acreedores, se cierra, sus empleados en el paro y sus pacientes buscando terminar sus tratamientos, mientras los propietarios no han visto dañada su situación económica.

Desgraciadamente, hay más casos como los anteriormente destacados, por ello el Consejo General de Dentistas solicita que se realice un seguimiento y control, por parte de las autoridades, de los propietarios de las cadenas dentales. Sobre todo, porque hay un caso que ha alertado a todos los profesionales dentales, la cadena Vivanta, cuyos propietarios son el fondo de capital riesgo Portobello. Esta cadena cuenta con 2.240 personas empleadas y 224 clínicas. Según la información que se ha podido conocer, la mercantil estaría en la cuerda floja y a la espera de juicio por las presuntas “prácticas fraudulentas” de dicho fondo.

Se teme que estemos ante un nuevo caso de cadena de clínicas dentales fraudulentas.

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