Ya es sabido que las nuevas tecnologías han hecho de la odontología otra cosa diferente a lo que era hace apenas unas décadas. Nuevos procesos, materiales y herramientas han llegado en beneficio del paciente y del dentista.

Todos los avances confluyen en la clínica, que cada vez es más digital. Ya las consultas se agendan por aplicaciones móviles alojadas en los teléfonos de los pacientes, hay opciones diferentes para atacar un problema específico y hay materiales más diversos y biocompatibles.

Además, la avidez de los humanos hoy, hace que el paciente investigue sobre su enfermedad y entienda mejor al profesional.

“Lo más importante no es tener los equipos digitales ni adquirir todas las tecnologías, lo más importante es entender la temática y la filosofía de los procesos digitales en las diferentes especialidades y sobre el paciente: cuál es su influencia y cómo pueden mejorar mi práctica”, admite Jairo Quintana, odontólogo colombiano especialista en estética y digital.

Desde su perspectiva, “de nada sirve tener la tecnología si no la utilizamos bien y si no sabemos dosificarla y aplicarla a las diferentes terapias y procedimientos que conocemos”.

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