Está científicamente comprobada, a través de investigaciones, que la maloclusión tienen una estrecha relación con los problemas de postura y específicamente con la escoliosis.

La maloclusión es el incorrecto alineamiento de los dientes o del encaje entre las piezas superiores e inferiores, que puede ser determinante para desarrollar problemas cervicales, por lo que es conveniente ser tratado a tiempo.

Este inconveniente dental es más común de lo que se cree. En Estados Unidos, por ejemplo, se estima que entre 40 y 60% de los adolescentes sufre algún grado de maloclusión, por lo que en algunos círculos se considera una auténtica epidemia de los tiempos modernos.

Otro aspecto comprobado y muy difundido en los últimos años es que los problemas en la salud bucodental inciden en el estado de otras partes del cuerpo que se pueden presuponer independientes.

En ese punto, la mandíbula y el cuello están conectados con la columna, por lo que todo lo que se percibe en el periodonto modifica los músculos del cuello y regula la postura del cuerpo.

Tres desequilibrios posturales a causa de la maloclusión:

Clase I: acuñada como equilibrio postural, se trata de la posición normalizada o neutra de la cabeza en relación con los molares.

Clase II: la mandíbula se coloca distal al marco maxilar, lo que origina que la posición de la cabeza se adelante en relación al resto del cuerpo.

Clase III: como se intensifica la actividad de los músculos prevertebrales, se verticaliza la columna conduciendo a una cifosis cervical, que consiste en una doble curvatura en cervicales.

Además de los problemas de maloclusión, rechinar los dientes al dormir, apretar los labios, morder bolígrafos o lápices o el bruxismo pueden conducir a contracturas en los músculos de la masticación y, por consiguiente, en los músculos de espalda, cuello y elementos paravertebrales.

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