Una de las principales causas del miedo al dentista es la creencia que durante el procedimiento habrá dolor. El odontólogo debe explicar que con los avances de hoy estas molestias son mínimas, pero si el paciente está muy ansioso, la sedación es una buena opción.

La mayoría de las veces se trata de personas con mucho temor por culpa de experiencias pasadas, que se les han quedado grabadas en el recuerdo. Allí, la sedación se vuelve un proceso accesible, seguro y económico que se le puede ofrecer a cualquier paciente que pueda necesitarlo, con plenas garantías y comodidad.

La característica principal de la nueva sedación es que el paciente no llega a dormirse. Está en plena consciencia y sigue respirando con total normalidad, por lo que no hace falta aparatos adicionales.

El paciente sedado puede, incluso, responder a instrucciones y preguntas como ‘gire la cabeza’ o ‘¿cómo se encuentra?’. La recuperación es muy rápida, y el paciente puede regresar a su casa por su propio pie sin mayores problemas.

Bajo este tipo de sedación el paciente no siente dolor alguno, y después del proceso no guarda prácticamente ningún recuerdo de la intervención. El miedo y la ansiedad desaparecen totalmente, resultando todo ello de una intervención mucho más fácil y agradable.

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