A principios de este año, los dentistas españoles recibieron una buena noticia. Pueden practicar la venopunción, que es la técnica de extracción de sangre, a sus pacientes si es necesario.

La declaración de la venopunción como una competencia de los odontólogos quedó establecida en una carta del 2 de febrero de 2018, en la que el Secretario General de Universidades, Jorge Sainz González, le informa al presidente del Consejo General de Dentistas, Óscar Castro, que tras consultas con el servicio jurídico del Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales se entiende la venopunción como una técnica habilitada para los profesionales de la odontología conferida por su titulación, con lo establecido en la Ley 10/1986 y el Real Decreto 1594/1994 que la desarrolla.

Era una lucha del Consejo General de Dentistas, ante altos niveles, cambios en las normas para que fuera legal que un odontólogo pueda sacar la sangre a su paciente para realizar tratamientos.

Antes de este reconocimiento oficial, los encargados de extraer sangre a los pacientes en la consulta dental eran enfermeros o DUE, que se convirtieron en actores habituales en el consultorio.

Ahora, los dentistas tienen el punto de partida para ser más autónomos y no limitarse a la hora de aplicar tratamientos de factores de crecimiento, llamados popularmente “plasma rico en plaquetas”, con beneficios terapéuticos muy variados para el paciente.

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