Desde que en marzo de 2020 la Covid-19 se expandiese a lo largo del mundo de forma descontrolada el personal sanitario fue uno de los más afectados, al tener un contacto prolongado con los pacientes y estar más desprotegidos en muchas ocasiones. Además, debemos recordar que en la primera ola escaseaba el material de protección y se tuvieron que enfrentar a la situación de una forma muy precaria, jugándose sus vidas.

Con el confinamiento se logró descender el número de casos al mínimo y se recuperó parte de la vida que se tenía antes. Los dentistas decidieron en ese momento que iban a necesitar unos estrictos protocolos para poder atender a sus pacientes sin poner en riesgo la salud de todos.

El tiempo les ha dado la razón, de todos los profesionales sanitarios son el que menor tasa de infección han tenido, y eso que trabajan con la boca de los pacientes, siendo los profesionales que se encontraban en mayor riesgo.

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