De entre la población total, los niños y los ancianos son los que más temen ir a una consulta odontológica. Se estima que en el mundo, 30% de las personas sufre de odontofobia.

La odontóloga Eyra Elvira Rangel Padilla, subdirectora académica de la Facultad de Odontología de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), detalló que en los pequeños este temor es natural, pues los lleva a tener ansiedad y miedo a lo desconocido. Mientras que en el caso de los adultos mayores, el miedo es por todo el proceso que implica una consulta, un procedimiento o una intervención.

En el medio quedan los jóvenes, a los que calificó de más arrojados, por lo que los niveles de temor disminuyen y hasta compararían la experiencia odontológica como algo extremo.

La especialista indicó que el dolor, las experiencias desagradables y la pena son algunas de las razones por las que la gente teme ir al dentista y evita acudir a las consultas.

Hay mitos alrededor de la actividad del dentista. Se cree que todo lo que pasa en la consulta duele, y es totalmente falso; la mayoría de los tratamientos son indoloros. “Sí hay procedimientos que generan incomodidad o molestia, pero no deben confundirse con que es doloroso”, subrayó la dentista.

De acuerdo con Rangel Padilla, la fobia al dentista está ubicada sólo debajo al miedo a las alturas. Y quien la padece puede enfrentarla, al evitar postergar las citas, comunicar al dentista si tiene miedo, solicitar una explicación de los procedimientos a realizar, preguntar si generan dolor y si es posible pedir música relajante para pasar el procedimiento.

Para los niños, lo ideal es acostumbrarlo desde pequeño a ir al odontopediatra. Así crece con una experiencia favorable y más real de la visita al dentista.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

*