Existe un mito común que sugiere que las radiografías dentales son peligrosas para las mujeres embarazadas. Sin embargo, el Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife indica que estas pruebas diagnósticas son seguras y no están contraindicadas durante el embarazo.

La radiación recibida durante una radiografía dental es extremadamente baja. De hecho, la prueba solo dura un par de segundos, lo que significa que la exposición a la radiación es mínima. Por lo tanto, el riesgo de efectos nocivos es extremadamente bajo.

Es importante informar al dentista sobre el embarazo para que pueda tomar las precauciones necesarias. Por ejemplo, se puede colocar un delantal protector de plomo en la paciente embarazada, que cubre tanto el torso como el abdomen. Esta medida de protección ayuda a minimizar aún más cualquier exposición a la radiación.

Además, el dentista puede ofrecer medidas personalizadas de prevención de determinadas patologías. Los cambios hormonales que ocurren durante las diferentes etapas del embarazo pueden aumentar el riesgo de padecer algunas enfermedades orales, como caries o inflamación de las encías.

Durante el embarazo, el dentista evitará las radiografías de control rutinario, pero realizará las que sean necesarias ante una urgencia dental o para un diagnóstico y su tratamiento pertinente. 

Las radiografías dentales son complementarias a la exploración clínica con otros medios y permiten conocer información relevante, como la profundidad de una caries y su afección a la pulpa, el alcance de una posible pérdida del hueso que rodea al diente, ante una infección grave en las encías y la detección de quistes maxilares, entre otros.

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