Hoy los pacientes no caen del cielo ni entran a la clínica porque era la más cercana. Hay más competencia, más entendimiento de parte de ellos de los proceso, más información en la calle.

Por eso, cuando ya el paciente está en pleno procedimiento, lo ideal es aplicar una serie de prácticas para que se sienta cómodo y para que la relación con el dentista sea óptima.

Estas son algunas de las acciones que podrían funcionar:

-Interésate auténticamente por los problemas o asuntos que el paciente te quiera comunicar.

-Procura adoptar una expresión facial sonriente y natural.

-Recuerda el nombre de tu paciente y pronúncialo siempre que te dirijas a él/ella.

-Procura ser un buen oyente, escuchando respetuosamente a tu paciente sin interrumpirle. Nunca.

-Habla siempre de lo que tú sabes que le interesa al paciente (lo sabes porque lo has descubierto previamente con tus preguntas).

-Muéstrate sincero, presta atención a tu tono de voz y a tu comunicación no verbal, y deja que la otra persona se afirme a sí misma, sintiéndose importante.

-Demuestra respeto por las opiniones ajenas, aunque no las compartas.

-Cuando te equivoques, admítelo sin reparos.

-Deja que sea el paciente quien más hable de los dos.

-Muestra empatía por las ideas y deseos de tu paciente.

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