Con la llegada del calor apetecen los helados, los granizados, las bebidas con hielo y las frutas recién sacadas del frigorífico. Para algunas personas, consumir estos alimentos provoca un dolor breve, intenso y repentino en uno o varios dientes.

Aunque parezca un problema propio del verano, las altas temperaturas no causan directamente la sensibilidad dental. Lo que ocurre es que, durante estos meses, los dientes se exponen con más frecuencia a alimentos y bebidas muy fríos, haciendo más visibles molestias que quizá ya existían.

La sensibilidad aparece cuando la dentina, el tejido situado debajo del esmalte, queda expuesta. Esta zona contiene pequeños conductos conectados con el interior del diente. Cuando el frío, el calor, los alimentos dulces o los productos ácidos entran en contacto con ellos, el estímulo puede llegar hasta el nervio y generar dolor.

¿Por qué aumenta la sensibilidad dental en verano?

Estas son algunas de las causas más frecuentes:

1. Mayor consumo de bebidas y alimentos fríos

Los helados, granizados y bebidas con hielo pueden desencadenar molestias cuando existe desgaste del esmalte, retracción de las encías o algún problema en una pieza dental.

El frío no siempre es la causa del daño, sino el estímulo que permite descubrirlo. Por eso, sentir dolor repetidamente al tomar algo frío no debería considerarse normal.

2. Refrescos, zumos y bebidas energéticas

Durante el verano también aumenta el consumo de bebidas ácidas y azucaradas. Su acidez puede debilitar progresivamente el esmalte, especialmente cuando se toman varias veces al día o se mantienen durante mucho tiempo en la boca.

Además, cepillarse inmediatamente después puede aumentar el desgaste, ya que el esmalte se encuentra temporalmente más vulnerable. Lo recomendable es enjuagarse con agua y esperar unos 30 minutos antes del cepillado.

3. Deshidratación y menor producción de saliva

El calor y la falta de hidratación pueden reducir la cantidad de saliva. Esta cumple una función esencial: ayuda a neutralizar los ácidos, arrastra restos de alimentos y protege los dientes.

Cuando la boca permanece seca, aumenta el riesgo de caries, mal aliento e irritación. Por eso, beber agua con frecuencia también forma parte del cuidado de la salud bucodental.

4. Retracción de las encías

Cuando las encías se retraen, dejan al descubierto una parte de la raíz dental que no está protegida por esmalte. En esta zona, la dentina queda más expuesta y los cambios de temperatura se transmiten con mayor facilidad hacia el nervio.

La retracción puede estar relacionada con un cepillado demasiado fuerte, problemas periodontales, bruxismo o el paso del tiempo.

5. Caries, fisuras o empastes deteriorados

Cuando el dolor se concentra siempre en el mismo diente, puede existir una caries, una pequeña fractura o un empaste que ya no ajusta correctamente.

En estos casos, utilizar una pasta para dientes sensibles puede aliviar temporalmente la molestia, pero no solucionará el problema que la está provocando.

Cómo cuidar los dientes sensibles durante el verano

Para reducir las molestias, conviene seguir estas recomendaciones:

  1. Utiliza una pasta específica para la sensibilidad dental de manera constante.
  2. Cepíllate suavemente, sin ejercer demasiada presión y con un cepillo de filamentos blandos o medios.
  3. Evita masticar hielo, ya que puede provocar fisuras, fracturas o daños en empastes y coronas.
  4. Modera los refrescos, granizados y zumos ácidos, especialmente entre comidas.
  5. Bebe suficiente agua para mantener una buena producción de saliva.
  6. Evita los cambios bruscos de temperatura, como tomar una bebida helada inmediatamente después de una comida caliente.

La sensibilidad ocasional puede aparecer ante un estímulo muy frío, pero conviene acudir al dentista cuando el dolor es frecuente, intenso, dura después de retirar el alimento o afecta siempre al mismo diente.

Una revisión permite comprobar si la causa es el desgaste del esmalte, una caries, la retracción de las encías o una fisura. Detectar el problema a tiempo ayuda a evitar que la molestia aumente y permite disfrutar del verano sin renunciar a los alimentos fríos.