Un implante dental puede determinar qué comió y bebió la persona que lo lleva puesto y enviar esa información a cualquier dispositivo móvil. El minisensor que hace esta magia fue creado por investigadores de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Tufts, en Massachusetts (Estados Unidos).

El dispositivo se comunica a través de señal de WiFi con un teléfono móvil y proporciona datos sobre la glucosa, la sal o el nivel de alcohol. Mide dos milímetros por dos milímetros y puede adherirse a la superficie de cualquier diente.

Los aparatos usados hasta ahora para monitorear la dieta tenían diversas limitaciones, por usar tecnología desfasada, y ser grandes, molestos y que había que reemplazar con frecuencia.

Pero el creado en la Universidad Tufts es un minichip que no es molesto y que es apto para todas las personas.

Está formado por tres capas: una capa central bioreactiva, que absorbe los nutrientes o químicos que haya en la boca; y dos capas externas que consisten en dos anillos de oro con forma cuadrada. Las tres capas funcionan juntas como una pequeña antena que recoge y transmite ondas en el espectro electromagnético.

Las ondas que crea el implante dental son diferentes dependiendo de las sustancias que el sensor absorba. De esta manera, los nutrientes pueden ser detectados y analizados.

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