Los terceros molares son los últimos dientes en surgir. Aparecen cuando ya la persona está dejando la adolescencia, entre los 17 y los 22 años aproximadamente, por lo que se ganaron el remoquete de ‘las muelas del juicio’.

Son cuatro muelas en la parte final de la dentadura, dos arriba y dos abajo.

Pero hay un pequeño porcentaje de la población que nunca las desarrolló, y es solo un 10%. Otra porción de la población, el 25%, no las tiene completas. Pero, eso no reviste problemas.

El Consejo General de Dentistas recalcó que la dieta cada vez más blanda hace que no sean necesarias ni una mandíbula tan grande ni tantas piezas dentales.

“La afirmación de que las mueblas del juico no sirven para nada es errónea y carece de todo fundamento científico. Los terceros molares deben considerarse unas muelas más, ya que cumplen con la misma finalidad que el resto de los dientes: triturar, masticar y facilitar la digestión de los alimentos”, asevera el presidente del Consejo General de Dentistas, Óscar Castro Reino, en una nota de prensa.

Lo que pasa es que la posición de los terceros molares es frecuentemente complicada o hay poco espacio, por lo que comienzan los problemas, como la pericoronaritis (inflamación alrededor de la corona de la muela del juicio), que es la complicación más frecuente.

También son comunes el apiñamiento, los quistes y daños al diente contiguo.

“Si cuanto están saliendo los terceros molares se siente sensación de calor y presión, la encía inflamada, dolor en la muela o de oído y garganta, o un sabor extraño en la boca, se recomienda visitar al dentista lo antes posible”, explica el presidente del Consejo General de Dentistas.

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