En Japón, los estudiantes de odontología pueden practicar y entrenarse en su campo con un robot-paciente. Se llama Hanako y además de tener una apariencia muy humana, segrega saliva y reacciona cuando siente dolor.

La iniciativa, que ha sido descrita como el primer uso a gran escala de un robot dental, ha permitido que cientos de estudiantes de la Universidad Showa, Japón, presenten su examen utilizando a Hanako. Fue desarrollado por el departamento de ortodoncia de esa universidad.

Hanako mide 157 centímetros y superó con los futuros dentistas a las pruebas.

Para su uso, los instructores emplean un control para generar actos no predecibles en el robot como un estornudo, tos o cualquier movimiento durante los momentos en los que el estudiante presenta examen.

Recrea las condiciones reales de una consulta al segregar saliva y mostrar síntomas de cansancio, al cerrar la boca si el estudiante tarda más de lo habitual en el tratamiento.

El subdirector de la Universidad, Koutaro Maki señaló que “la habilidad y capacidad médica se gesta a partir de las fallas. Las capacidades de cada uno sólo mejoran si se ha fracasado previamente”.

Por esta razón los expertos llegaron a la conclusión que la utilización de un robot sería la única mejor manera de que los estudiantes puedan aprender de sus errores sin ocasionar mayores inconvenientes a los pacientes, añadió Maki.

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