La xerostomía, comúnmente conocida como boca seca, es una condición bucal que afecta a un gran número de personas y que puede generar molestias significativas si no se trata adecuadamente. La saliva cumple funciones esenciales dentro de la boca: lubrica los tejidos, protege el esmalte dental, facilita la masticación y la digestión, y actúa como una barrera natural contra bacterias y microorganismos. Cuando su producción disminuye, la salud bucal comienza a resentirse y aparecen síntomas que pueden dificultar actividades cotidianas como hablar, comer o tragar. Las causas de la xerostomía son variadas. Uno de los principales factores es el consumo de medicamentos, especialmente antidepresivos, antihistamínicos, ansiolíticos, antihipertensivos y diuréticos. Se estima que cientos de fármacos pueden provocar boca seca como efecto secundario. A esto se suman enfermedades sistémicas como la diabetes, el síndrome de Sjögren, trastornos autoinmunes, Parkinson o la artritis reumatoide, que alteran la producción de saliva de manera directa o indirecta.
También influyen el estrés, la deshidratación, el consumo habitual de alcohol, cafeína o tabaco, y la respiración bucal, especialmente durante la noche. En adultos mayores, la xerostomía es aún más común debido tanto a cambios fisiológicos como a la toma de múltiples medicamentos. Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero los más frecuentes incluyen sensación persistente de sequedad, dificultad para masticar o hablar, saliva espesa, ardor en la lengua, grietas en los labios, mal aliento y aumento de caries o infecciones como la candidiasis. El tratamiento de la xerostomía depende de su causa, pero existen medidas que pueden aliviar notablemente las molestias. Mantenerse hidratado es fundamental, bebiendo agua de manera constante a lo largo del día. Estimular la salivación mediante chicles o caramelos sin azúcar, preferiblemente con xilitol, puede ser de gran ayuda, así como evitar sustancias que resecan la boca, como alcohol, tabaco, café y bebidas azucaradas.
También es recomendable evitar enjuagues bucales con alcohol. Para quienes presentan sequedad más intensa, el uso de saliva artificial, geles humectantes o lubricantes orales puede proporcionar alivio inmediato. Durante la noche, un humidificador ayuda a mantener el ambiente húmedo y evita que la boca se reseque aún más. Además, una buena higiene bucal es indispensable para prevenir caries e infecciones. En casos más severos, el odontólogo puede recomendar productos específicos o incluso medicamentos estimulantes de las glándulas salivales. La xerostomía no debe normalizarse ni ignorarse; con un manejo adecuado, es posible mejorar la calidad de vida del paciente y proteger su salud oral a largo plazo.


